TRANSFORMAR LA HERIDA EMOCIONAL
El poeta musulmán persa RUMI que vivió en el siglo XIII escribió “La herida es el lugar por donde entra la luz”.
El ser humano en su afán de conseguir el bienestar desea a toda costa evadir las heridas, en especial aquellas que dejan cicatrices de tipo emocional. La lesión puede haber sido causada por circunstancias vitales no favorables para el individuo que le suceden en un momento dado, puede ser causada por acciones de terceros que tuvieron un impacto negativo o incluso causada por nosotros mismos con nuestras decisiones que resultaron erróneas.
Intentar evadir el dolor que causa esa herida impide la aceptación y por ende, la superación de esa emoción dolorosa que provoca.
No queda más solución que afrontarla, es la manera de conseguir aceptarla e integrarla en nuestra historia vital. Probablemente, el aprendizaje que te dejó será lo que te haga ser único y especial consiguiendo que entre la luz e ilumine tu futuro.
¿Cómo afrontarla? La herida se afronta de varias maneras, puedes escribir sobre ella, volcar todo lo sucedido, la emociones y el dolor en un papel una y otra vez, o bien, puedes hablar sobre la herida y el dolor que sientes con una persona que no te juzgue y que te escuche con atención y sabiduría.
CONCLUSIÓN
Sanar y crecer con la herida presente formará parte de tu futuro. Sé consciente que la luz al igual que entra puede reflejarse sirviendo para iluminar a otros, ayudándoles a afrontar y aceptar sus propias heridas.
