Normalmente, cuando pensamos en crecer como persona y en nuestra salud mental, nos fijamos en cosas como la inteligencia, el famoso CI… o en lidiar con problemas específicos que aparecen en nuestra mente, ¿no? Pero, ojo, porque las habilidades blandas son igual de importantes, y yo diría, cruciales. Son esas competencias socioemocionales que nos ayudan a interactuar con otras personas y con nosotros mismos.
¿A qué me refiero exactamente con habilidades blandas?
¡Buena pregunta! Piensa en cosas como: saber ponerse en los zapatos de otros (la empatía), comunicarse bien, usar tu inteligencia emocional, ser resiliente, el trabajo en equipo, encontrar soluciones a los problemas, ser adaptable… ¡Hay muchas más!
Para un ratito y piensa: ¿Cuántas veces un problema en la forma de comunicarte te ha generado estrés o conflictos?
¿Alguna vez te has parado a pensar cuántas veces la falta de empatía, esa incapacidad para ponernos en el lugar del otro, ha echado a perder una relación que te importaba? o ¿cómo la resiliencia, esa capacidad de levantarnos tras la caída, nos brinda una mano para sortear esos momentos duros y encima mantener nuestra mente en forma?.
Todas esas cuestiones son algo en lo que, honestamente, vale la pena reflexionar. La capacidad de empatizar es un rasgo muy marcada en algunos niños que ya nacen con esa asombrosa capacidad pero no todos la portamos «de serie» aunque sí podemos llegar a desarrollarla.
Las habilidades blandas resultan de suma importancia por lo que no dudes en buscar ayuda profesional si necesitas fomentarlas.
